
La princesa está triste...
¿ qué tendrá la princesa?
Pues será que se ha despertado de un sueño y ha visto que ni es princesa ni está dentro de un cuento...
Y es que la vida no es del color de las rosas, ni eres pirincesa ni reina, ni tu principe es principe, ni hay castillo ni hadas ni nada de nada...
Sueña y sonrie pensando que lleva un largo vestido de salón de color rosado y sube una larga escalinata hacia su castillo de cristal encantado, el príncipe que besa por donde ella pisa la sumerge en un beso perfecto. Debe ser el principe azul que soñó.
Despierta que no hay cuento, porque para ello debiste conocer al prinicpe y nada más cruzar las mirada él debió saberlo:
tú y sólo tú y nadie más que tú, tú desde la primera mirada, desde la primera sonrisa , desde aquella primera caricia bajo el cielo estrellado, tú, la única, tú desde el primer instante en el que te conoció , tú por siempre y para siempre, tú y nadie más, nunca más, nunca jamás.
Tú sin duda alguna, desde aquel encuentro mágico.
Entonces serás princesa.
Pero tu principe te besó y luego siguió como buscando entre sapos a ver cual era la princesita de su sueño.
Y entonces encontraste entre corazones olvidados los restos de un cuento, que dejaron de ser cuento porque tal vez nunca lo fue, quizá sólo una loca aventura, sin más, pero con la belleza de lo irrepetible.
Quizá la vida sea más bella , quizá tu castillo no sea de cristal o ni exista castillo y sea sólo alguna playa en algún lugar durante un amanecer de verano, quizá tu vestido no sea largo ni rosa, ni tu príncipe azul..
Pero en ello esté lo original del amor, la magia inexplicable de los sentimientos.
Nunca fui tu princesa, quizá tú tampoco mi príncipe, ni nuestra historia un bello cuento desde el principio, desde la primera hoja...
pero entre nuestra historia y un cuento hay un punto covergente, hay una similitud, hay una magia especial , hay un amor de ensueño...
hay que darle un final feliz
y fueron felices y comieron perdices.
Fin







