
Como un grano de arena...
asi de insignificante,
que si está de menos nadie lo va a notar y luchar porque sintieras que estoy y tenerte, exisitir para que lo a- dore el sol...
Resplandecer, iluminada por los rayos de tu luz, sin miedo a que me arrastre una nueva ola...
Pero cuando bajó la marea y se fue la tempestad, el viento sopló a mi favor y apartó nubes de tu alrededor, entonces cuando el sol brilló para mi...
dónde están los sueños?
quiza lo pinté demasiado de rosa y la vida es multicolor, también hay dias negros y el sol no luce a diario.
Luché por la luz y ahora que es siempre de dia, por qué siento que aun hay noches?
Dime que no ha sido en vano, que tanto esfuerzo y el cúmulo de lágrimas ha servido para estar un poquito más cerca de ser feliz.
Kilómetros de esperanza, tiempo que invertí por una ilusión, canciones que gritaba ente lágrimas, sorpresas inesperadas con deseo de que te abrieran el corazón...
Y yo iba y volvía y un dia decidí extenuada quedarme ...
entonces viniste tú, tú, por iniciativa propia. Aun recuerdo tu voz, esta vez la sorpresa era para mi.
En principio sólo por una mano , te la brindé, luego por el corazón, te lo entregué, siempre habia sido tuyo, desde el primer dia, por ello no te costó mucho esfuerzo encontrarlo.
Luché contracorriente y cuando me dejé arrastrar por la marea, ella me llevó hasta tu puerto, tú lo permitiste.
Meses de angustiosas noches, de llamadas sin respuesta, y más llamadas y más silencio y más te necesitaba y más ausente estabas, vivir pendiente de cada paso que dabas, girando mi vida en torno a ti, vueltas sin control, arrastrada por una locura que me poseia y me gritaba que siguiera, que eras tú.
Cielo, ahora es el momento, mi momento .
Y al mirar atrás y recordar todo lo que di de mi, siento que tengo que llegar hasta el final de un camino que empecé a andar para llegar hasta el final , el destino del viaje no puede estar muy lejos y por fin alcanzar nuestra felicidad.
Y si hace falta, a empezar de nuevo, desde cero si es necesario, una vez luché por un corazón, el del sol, volveré a hacerlo, esta vez por mi , por mi corazón, el de melocotón y esta vez no dejaré que sea la corriente quien guie el destino.
Voy a poner rumbo al timón, que estar varada en el mar es arriesgarse a naufragar y no puedo consentir después de tanto que el viento me aleje de tu orilla.
Permanecen las ilusiones y las ansias de ti y eso mueve montañas, veo al final del camino corazones enlazados cubiertos de sonrisas...